La ruta de Peña Nieto
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Aumentar Email Imprimir Estamos a trece meses y veinte días de la elección presidencial del 2012.
En el Vaticano y en Estados Unidos, en la Unión Europea y en Naciones Unidas ya dan por hecho que Enrique Peña Nieto es el próximo presidente de México.
En nuestra entrega del martes 3 del mes en curso, le explicamos a usted porqué Peña Nieto – el único político mexicano, además del presidente Calderón, invitado a la ceremonia -, declinó la invitación para asistir a la beatificación de Juan Pablo II.
Juan Pablo fue un enemigo declarado del PRI.
De ninguna manera un político -político- político como Peña Nieto podía asistir a la beatificación del Papa que un día dijo: "ni un día más del PRI, ni un día más".
Pero lo importante es que, junto con Calderón, Peña Nieto fue invitado al evento.
Para algunos miembros de la jerarquía católica consultados por este reportero el mensaje del Vaticano es claro: la santa sede le ha dado el beneplácito a Peña Nieto.
El viernes pasado, justo cuando el presidente Calderón terminaba su gira por Estado Unidos, Enrique Peña Nieto se hacía presente en Washington.
Y fue recibido nada menos que por el Congreso de los Estados Unidos.
Una distinción que no recibió el presidente Calderón.
Y ahí, en el Congreso estadunidense, en congresista Henry Cuellar, lo presentó como "el próximo presidente de México".
Y todo hace suponer que así será.
La última aduana que tiene que librar Peña Nieto es la elección en el Estado de México.
Y si las cosas suceden como hasta hoy parece que van a suceder, pues el triunfo de Eruviel Ávila será no sólo contundente: será arrollador, aplastante.
PEÑA NIETO Y ERUVIEL,QUINIELA GANADORA
Pudimos estar en el arranque de las campañas de los candidatos del PRI, Eruviel Ávila, del PRD-PT-Convergencia, Alejandro Encinas y del PAN, Luis Felipe Bravo Mena.
Si el arranque de las campañas prefi gura el resultado fi nal, no hay duda de que Eruviel Ávila arrasará con Encinas y con Bravo Mena.
Y no lo digo porque Eruviel haya prácticamente doblado y triplicado la asistencia de Encinas y Bravo Mena en el arranque de las campañas.
Lo que me hace no tener dudas del triunfo del candidato priísta es el haber palpado directamente el ánimo de los mexiquenses.
Están entusiasmados con Peña Nieto.
Quieren que sea presidente de la república.
Y saben muy bien, claramente, que para ello debe de ganar la elección estatal.
Y la verdad, una palpable mayoría de los habitantes del Edomex ya decidieron que Eruviel sea gobernador y que Peña Nieto sea presidente.
Hay que estar aquí en Toluca, en Ecatepec, en Huixquilucan, en Ixtlahuaca, en Ixtapan de la Sal, etcétera, para entender el fenómeno Peña Nieto.
A Peña lo hicieron lo que ahora es, los mexiquenses.
Se identifican plenamente con él.
Sienten eso: que ellos lo hicieron, que los representa, que los liderea.
Y saben que si es presidente de México, a ellos les va a ir muy bien.
EL DISCURSO Y EL MÉTODO
¿Qué vi en el arranque de las campañas?
Vi a un PRI ciertamente vigoroso, muy confiando en sus propias fuerzas.
Vi a un Eruviel Ávila con un discurso claro, sencillo, bien estructurado, centrado en las debilidades de Encinas y de Bravo Mena y dirigido al sentido regionalista de los mexiquenses.
Bravo Mena y Alejandro Encinas son chilangos que nunca le han aportado absolutamente nada al estado de México.
El mensaje de Eruviel es en ese sentido, convincente.
¿Por qué el PAN y el PRD quieren imponernos como gobernadores a personas que nada tiene que ver con el estado de México?, les pregunta Eruviel a los votantes mexiquenses.
Y la respuesta que recibe es de repudio para Encinas y para Bravo Mena.
Por su parte, Encinas anda perdido.
Aunque pudo juntar a Cárdenas y a Obrador en el templete, y aunque le llevaron gente de los municipios conurbados al DF, en el discurso de Encinas y en el ánimo del evento el ambiente era de derrota anticipada.
Encinas anda peleando con molinos de viento.
Según él va a derrotar al grupo Atlacomulco.
O sea Encinas está compitiendo contra fantasmas, contra mitos, contra entelequias.
El grupo Atlacomulco es eso: un mito.
Y la mejor prueba de ello es Eruviel Ávila.
De Bravo Mena ni hablar.
No anda perdido: se equivocó de planeta.

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